A día de hoy, hemos hablado tanto acerca del COVID19 que más que hacerte perder el tiempo leyendo largas frases de introducción al tema, opto por ir al grano.

Frente a la incerteza en la que estamos inmersos; frente a las noticias que nos llegan, verdaderas algunas, falsas otras; frente a los números, las cifras que bailan, las fechas, las previsiones… frente a todo esto, estás tú.

Este tiempo de confinamiento está cargado de emociones. Algunas de ellas responden a la situación de amenaza que estamos viviendo, como el miedo o la ansiedad, otras probablemente respondan más al parón que hemos realizado en nuestras vidas. Puede que se hayan removido asuntos pendientes en relación a cómo estoy conmigo mismo y a cómo estoy con los demás, ¿demasiado tiempo para pensar? Aprovechémoslo.

Ya está aquí

Al principio hacíamos bromas y no acabábamos de creer que esto del coronavirus iba en serio. Nos parece propio de la ciencia ficción ver las calles casi vacías y gente paseando con mascarillas, pero, más que ciencia ficción, a fin de cuentas, es un golpe súbito con la realidad: en un mundo tan interconectado como el nuestro, cualquier virus nuevo surgido en la otra punta del mundo puede llegar a nosotros en 24 horas y obligarnos a pararlo todo.

La práctica del mindfulness ayuda a gestionar los pensamientos negativos que puedan aparecer, reduciendo el estrés y aportando estrategias para afrontar las dificultades propias de la enfermedad.